En ocasiones las cosas vistas desde dentro no tienen demasiado sentido, por eso a veces salgo a la calle a mear, eso sí bajo riesgo de multa de 300 euros, sino que se lo pregunten a Manolo.

No es que entonces lo veas más claro pero por lo menos puedes tomar el sol en espera de que el mal humor de tu cabeza se ventile un rato. Ayer llegué a casa con dos horas de retraso, con el tiempo justo para una cerveza, una ducha y media hora de encontrarse cara a cara con el televisor, lo peor de los trabajos es que raramente te indemnizan por el tiempo que te hacen perder, ya sea dentro o fuera de él. Y las cartas de reclamación que mi yo inconsciente crea de vez en cuando y guarda en mis compartimentos estancos no te dejan mucho sitio para el resto, algo que empieza a preocuparme, porque me gusta pasar cuando puedo un rato por ahí, y lo de encontrarme algún día de repente con mi otro yo lleno de quejas, no me motiva demasiado.