Me despierto cansado, buscando algún cigarrillo entre los calcetines de los cajones, no quiero ir hasta el salón a buscar el ultimo paquete, el suelo está frío y sucio y la ropa que dejo al desnudarse sigue en el rincón amontonada. Creando una barrera imaginaria que no consigo traspasar, y tampoco me decido a derribar . Su falda negra, sus medias…

Enciendo el cigarro. Es difícil dejarse deslizar al vacío cuando tus anclajes te mantienen fijo al suelo vertical de tu mundo.

Conocí a alguien, especial, está lejos, pero sujeta con fuerza el final de la cuerda, pude hacer el amor con ella, pero no soy bueno en eso, ella no me imaginó así, me creo para juegos y besos, para caricias debajo de las ropas, no gano desnudo y mucho menos en una cama. Nunca se me ha dado bien esa última parte. Me gustan los principios, cuando no sabes que es lo siguiente, el final es fácil de averiguar, no me gusta llegar a él, no es más que lo que hay.

Supongo que soy un mal amante y ahora estará durmiendo apoyada en otro hombro, no me importa, hace tiempo que entendí que las cosas son así, que no hay más de lo que vemos, supongo que todos nos vamos resguardando en las marquesinas de los autobuses, esperando que la lluvia no te toque demasiado y con la única esperanza de no dormir solo después de haber tomado un par de copas con cualquier desconocida. Aún sabiendo que a la mañana siguiente no te apetecerá hacer dos cafés.

Ella no recogió sus cosas, su falda negra, sus medias, su camiseta, su sujetador, su foto junto a la pizarra de corcho, junto a sus plantas. La he buscado entre los papeles, entre los cafés, entre los discos de música, no hay notas, no hay huellas de pisadas de adiós en la escalera.

Joder el mundo se ha dado la vuelta y yo me he dado cuenta al despertarme.

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