Nos levantamos pronto, no ha sonado aún el despertador, eso me gusta, es como decirle oye mira, que te den por culo con tu pitidito, ja, quito la alarma del móvil con gesto triunfante.
Nos vestimos, se ha secado bastante bien la ropa del día anterior, así que vuelvo a ponérmela de nuevo, tengo la ropa justa para no tener que lavar más a mano para lo que queda de viaje, y que huela de vez en cuando mal no indica que sea un guarro, no? Yo que sé.
Subimos a la terraza del hostel a desayunar, se está muy bien. Hoy al sol le ha apetecido salir y el día se presenta bien, miro desde la terraza la ciudad, aún lado Santa Sofía, al otro la Mezquita Azul, al otro ¡¡¡¡¡¡¡¡ Joder tío que haces tu aquí!!!! Le grito a un chino que no habla ni papa de español, pero cuando me doy cuenta ya es demasiado tarde. El también se queda con cara de sorprendido, nos llevamos viendo desde el barco de Brindisi a Patras, coincidimos en la salida del barco buscando los autobuses o trenes que nos llevasen a Atenas, cogió con nosotros el tren. Después en la estación de Atenas a tomar por culo de cualquier parte del centro, vinimos juntos con Salva hasta la misma puerta del Hostel Internacional de Atenas. Hablando descubrimos que habíamos coincidido también en el alojamiento de Roma, y mientras nosotros estuvimos en Volos el se quedo en Atenas y vino a Estambul en autobús, madre mía. Pero bueno aquí andamos en el Orient Internacional Hostel de Estambul, desayunando juntos, charlamos un rato mientras me como mis tostadas estilo francés como ponía en la carta, es decir unas tostadas bañadas en huevo, riquísimas y un té.
Terminamos las tostadas y nos hacemos un par de fotos juntos, muy majo, descubrimos que es japones y que esa noche sale para Irán, nosotros para Sofía así que creo que ya no nos encontraremos más, aunque nunca se sabe.
Dejamos las mochilas preparadas en una salita pequeña del Hostel, hasta la hora de marchar a la estación, salimos fuera. El Hostel está bastante bien situado y en pocos minutos estamos enfrente de Santa Sofía y la Mezquita Azul, nos paramos a hablar un rato con un tipo, conoce Burgos, le parece increíble la catedral, estuvo un tiempo trabajando allí, le encantaría volver pero la vida en Estambul no da para muchos viajes de placer, nos cuenta que le gusta nuestra cultura y las chicas guapas españolas como Diana, un tío interesante, nos despedimos mientras intenta vendernos unas alfombras, no somos las personas adecuadas.
Seguimos calle abajo en busca del bazar de las especies o bazar Egipcio, por la calle nos encontramos con los limpiadores de zapatos, quieren limpiar mis botas de Gore-Tex. Necesitaríamos todo el día, solo para quitar la primera capa de mierda, y después está el gasoil y restos variados, imposible. Le explico que no merece la pena que están muy guarras, que me gustan así, que son viejas, que si las limpia pierden el encanto. Nos pregunta de donde somos, le contamos que de Burgos en España, sonríe, le gustan los españoles, le da la mano a Diana, y a mi me pide un cigarro de liar, que voy fumando, le saco el paquete y el papel, se lo ofrezco, prefiere que se lo haga yo, le hago uno y continuamos por la misma calle abajo, hasta el siguiente limpiabotas, misma situación, acabo haciéndole otro cigarro, acabo tirando el mío en parte porque ya se ha acabado en parte porque sino no llegamos a ninguna parte.
Por fin damos con el bazar de las especies, lo que más me sorprende es como huele, entramos en un puesto, donde compramos té de manzana, de limón y alguna que otra cosilla. – 20 Liras por Kg, precio de mercado- Nos dice en un perfecto castellano entre frases de más barato que el Carrefour, antes muerta que sencilla, etc… así que no hay regateo.
Nos damos una vuelta por el bazar sin preguntar demasiado y sin mirar demasiado, pero acabamos comprado algunas limas secas y una especie de alfombra que ellos utilizan como mantel en la mesa, una chulada.
Fuera ya del bazar no podemos resistirnos al olor del café turco así que nos hacemos con una bolsita mientras Diana se come un bollito de esos que parecen una trenza, yo después de mi desayuno de tostadas con huevo, no tengo demasiada hambre.
Descansamos un poco en una plaza cerca de la universidad, y ponemos rumbo hacia la mezquita de Soliman, sin antes equivocarnos y meternos en la Yeni camii, no nos importa, me encanta entrar en la mezquitas, descalzarte, pasear por las alfombras, mirar las lamparas, dan ganas de sentarse un rato y ponerse a charlar y pasar allí la tarde. Uno de mis recuerdos preferidos de Egipto es cuando entramos en la mezquita de Mohamed Alí, y pudimos sentarnos un rato en ella, y descansar, le sentó muy bien a mi estómago.
Por fin paramos a comer un poco entramos en un lugar barato , Sait Iskender Kebapçisi yo me pido un plato especial de Kebap de ternera con patatas, salsa de yogur y pan tostado.
Diana un Kebap, terminamos con un té, nos sienta genial. Después intentamos llegar al acueducto de Valens y a la mezquita de Sehzade, que me gusta aún más que el resto.
Camino del Hostel a recoger las mochilas nos pasamos de nuevo un rato por el Gran Bazar, a comprar las últimas cosillas, nos da tiempo a tomarnos un té. La tienda de enfrente está cerrando no sé porque pero me fijo en el hombre, es un señor mayor, está recogiendo las cosas despacio, se le ve cara de cansado, apaga las luces y se despide del chico del puesto de al lado que le da un abrazo, supongo que le dice que descanse. Me da la sensación de haber vivido por un momento algo real, fuera de la burbuja que llevamos de turista.
Llegamos al Hostel con el tiempo y el dinero justo, para tomarnos algo antes de coger el tren. Toca reorganizar un poco la mochila debido a nuestra compras, dejo a Diana un rato preparando las cosas, porque necesito ir al baño urgentemente, siempre me cuesta ir a los baños ajenos, no sé será cuestión de confianza, pero cuando la necesidad aprieta, no se pueden hacer ascos, aunque me cuesta un rato largo porque la luz del baño se apaga constantemente y me crea intranquilidad, hasta que descubro que el hecho se produce porque debe haber algún sensor de movimiento, así que me toca tranquilizarme y moverme de vez en cuando para que no se me apague la luz. Al rato consigo salir Diana hace rato que ha terminado de preparar las cosas, y me mira con cara extrañada. – Que quieres que te explique.
Antes de entrar en la estación Diana me lleva a ver la fachada original de la antigua estación de parada del Orient Express, es un lujo poder estar aquí, entramos dentro y no esperamos mucho hasta que llega el tren, tenemos plaza en cabina doble, un revisor nos lleva hasta ella, antes de partir cenamos un par de sándwich, charlamos un rato, y nos acostamos con la esperanza de que no nos llamen demasiado para pedirnos los pasaportes.













Quedan reservados todos los indicios, así como la capacidad de rescindir toda clase de pormenores relativos al propio sentido en si del espíritu de lo definible según los apartados y artículos preestablecidos y reflejados en cada norma diseñada para tal y no otros efectos, como su ayuda para el buen acondicionamiento, uso y legitimidad de lo aconsejable a cada particular en las causas y situaciones anteriormente ocasionadas haciendo reseña de lo explicado a los sub-sujetos y sus coexistencias
O quizás al paquito le acababan de abandonar y aquel banco era lo único que le mantenía a treinta centímetros del suelo.
No comments yet
Feed de los comentarios de este artículo