You are currently browsing the monthly archive for Febrero 2008.
Y duermo a tirones
despertando en cada susurro
de anónimas voces
en murmullos
que ahogan los sollozos
del crujir de la estancia
a cada paso sordo
y lejano de tu marcha.
Jaaaa!!!!, regresé a linux “versión 7.10 (Gutsy Gibbon)”,después de no sé cuanto tiempo, bueno miento, exactamente más o menos desde el día que una tormenta me quemó la placa de mi querido portatil compaq presario, por lo menos hace de esto un par de años. He vuelto a llevar el portatil a un servicio técnico, la esperanza es lo último que se pierde, me han dicho que mejor que lo tire a la basura, pero a mi me da pena…, así que mañana volveré a buscarlo y a guardarlo, por si algún día resucita.
Hoy me he dado una vuelta por la antigua página de Miguel, “Perdidos en Linux”, está abandonada por supuesto, pero mucho ha cambiado esto desde entonces, ahora apenas he tenido que configurar nada para que funcione, incluso ya puedes moverte con total libertad por las particiones NTFS. Si no fuese porque el mismo rayo de hace dos años, quemó, creo que también, la fuente de alimentación de mi escaner, intentaría instalarlo de nuevo, así que según recoga el portatil les entregaré el escaner, quie sabe… Eso si, sí algo he aprendido en estos años, es que la fuerza de la naturaleza puede borrar de un plumazo horas y horas de investigación, aunque ha cambio restituyo mi vida social nocturna, algo con lo que creo que salí ganando así que sí no funciona esperaré a la próxima versión.








Quedan reservados todos los indicios, así como la capacidad de rescindir toda clase de pormenores relativos al propio sentido en si del espíritu de lo definible según los apartados y artículos preestablecidos y reflejados en cada norma diseñada para tal y no otros efectos, como su ayuda para el buen acondicionamiento, uso y legitimidad de lo aconsejable a cada particular en las causas y situaciones anteriormente ocasionadas haciendo reseña de lo explicado a los sub-sujetos y sus coexistencias
O quizás al paquito le acababan de abandonar y aquel banco era lo único que le mantenía a treinta centímetros del suelo.